Con el pasar del tiempo,  la forma en que la práctica del maquetismo se integra a nuestro diario vivir está influenciada por distintos estados anímicos, experiencias, motivaciones, y una serie de externalidades (positivas o negativas) que alteran nuestras decisiones. Una forma de evidenciar esto es la idea de ‘continuidad o sobresaltos’ en la actividad, que podríamos entender como distintas dicotomías. Por ejemplo:

  • Activamente ensamblando -pintando,
  • activamente trabajando en maquetas-inactivo,
  • enfocado en comprar maquetas-no comprar maquetas,
  • iniciando nuevos proyectos-terminando proyectos a medio camino,
  • cambio de preferencias por una escala en detrimento de otra,
  • cambio de preferencias de un tema en detrimento de otro,
  • etcétera.

Especialmente en Chile, muchos hemos sufrido con los desastres naturales que nos recuerdan una y otra vez lo fácil que es perder una colección en un minuto. También muchos sabemos que problemas económicos, planes de vida o contingencias nos hacen entender nuestro pasatiempo como una especie de inversión a la cual recurrir. Estos son algunos aspectos que restringen o motivan la participación en el hobby y producen movimientos entre las dicotomías previamente mencionadas.

En mi caso me interesa como estas dicotomías siempre han estado presentes durante mis más de 20 años practicando este pasatiempo:

“Comencé cuando era niño y armé junto con mi hermano aviones en escala 1/144 Academy Minicraft (nombre original). Luego salté a aviones en 1/72 (Airfix, Italeri, Revell, Monogram), conocí la gloriosa 1/48 y destrocé preciosos aviones Tamiya y Hasegawa. De alguna forma no logré conectar con las técnicas necesarias para hacer buenos aviones y dejaba muchos a medio camino. Conocí los tanques Tamiya en 1/35 y el aerógrafo y enseguida enganché. Estuve haciendo exclusivamente blindados por varios años. De esta época recuerdo el club de Maipú,  la tienda de Luis Soto, el club Invader del museo Aeronáutico, el foro FACH-Extraoficial y posteriormente Solomaquetas. Luego me acerqué a IPMS Chile de forma casi exclusivamente virtual. De esta época, unos pocos aviones y tanques sobreviven en fotos viejas y en alguna bodega. En el mundo, Panzernet era un pequeño foro y Mig un miembro más que experimentaba con técnicas de ensuciado radicales y muy criticadas (cuyo logro hasta la época era haber publicado el especial ‘Rarities’ en Missing-Lynx), pero que de alguna forma hicieron sentido e inspiraron mi trabajo. También los Japoneses y Nórdicos estaban cambiando las formas de pintar y superdetallar kits. Ya no era solo Verlinden o las enciclopedias de maquetismo o el libro de Payne.

Merkava (Trumpeter copia de Tamiya)
Merkava (Trumpeter copia de Tamiya)
T-72 ERA (Dragon)
T-72 ERA (Dragon)

Luego de un break de algunos años, intenté aviones de nuevo (no funcionó) y retomé los blindados. Ya Mig era una institución y existía una increíble variedad de materiales y maquetas exóticas. Los Chinos ya dominan el mercado y accesorios de resina hay por todos lados. Internet te acerca a todos los productos que en el pasado solo veías en revistas. Me hice de un nuevo aerógrafo y volví a mis andanzas. Irak, Afganistan y la nueva guerra ‘asimétrica’ hacen que todo sea polvo y desierto. De alguna forma los Alemanes continúan inventando prototipos extraños de aviones y vehículos que se convierten instantáneamente en maquetas y todo el exótico material ruso deja de serlo. Grispanzer se convierte en mi hogar espiritual (sin olvidar IPMS-Chile). Esta vez cambios en mi vida hacen que deba dejar todo de lado, y las maquetas que logré terminar están guardadas en otra bodega. Esta vez, retomaría el hobby en poco tiempo y serian aviones en 1/72 (mi némesis) y herramientas básicas las que me harían regresar al pasado y forzarme a aprender de una vez por todas a enmasillar y lijar, y pintar parejo con pincel. Esta vez no hay escapatoria ya que no puedo invertir el dinero requerido para dedicarse a escalas más grandes ni materiales mas elegantes. Un break de unos meses y mi colección es robada. Confío que alguien hoy la tiene de decoración en su living o algún niño fue feliz haciendo volar los avioncitos. Hoy sigo con aviones y estoy conforme con el nivel que he alcanzado. Me ha tocado presenciar el revivir de Airfix y Revell buscando sobrevivir frente a los (ya no tan nuevos) gigantes asiáticos y la infinidad de pinturas de todas variedades y naturalezas. Tengo mi tienda local y visitaré en el futuro el grupo de la ciudad vecina. En esta nueva etapa de mi vida volveré próximamente a 1/35 (pero continuaré con aviones en 1/72) y no tengo planes para un nuevo aerógrafo aun”.

Spitfires (Airfix)
Spitfires (Airfix)
LAV-25 (Trumpeter)
LAV-25 (Trumpeter)

Estoy seguro que todos tenemos historias que siguen distintos patrones de preferencias, pero lo más importante es que he descubierto a modo personal que el maquetismo no necesariamente implica la posesión material de maquetas. Sé que muchos de ustedes tienen la fortuna de poseer masivas colecciones (cajas y/o maquetas armadas) o están en vías de tenerlas. Otros, por diversos motivos venden, intercambian o pierden maquetas.  Para ilustrar mi punto respecto a la materialidad, un ejemplo:

Es común referirse a ‘yo tuve esa maqueta’ casi con la misma naturalidad que decir ‘yo armé esa maqueta’.

Despues: Tiger (AFV Club)
2011: Tiger (AFV Club)
Antes: Tiger (Tamiya)
1995: Tiger (Tamiya)

De igual forma, los más avezados maquetistas que venden maquetas armadas sienten orgullo por su trabajo no solo por haber recibido dinero a cambio, si no que por ser el autor. Y esta satisfacción es algo que perdurará aunque ya no se posea materialmente la maqueta. Mientras que otros, se sienten satisfechos con el hecho de comprar y poseer cajas sin armar. Más aun, todo maquetista recuerda (al menos vagamente) toda maqueta que haya ensamblado durante su vida. Por lo tanto, cada maqueta tiene una historia que perdura a la fragilidad del plástico.

Mi punto es que el maquetismo, al igual que cualquier otro pasatiempo, no es una actividad independiente a la vida cotidiana ni tiene propiedades mágicas, sino que es su reflejo. De alguna forma, después de una exitosa sesión de maquetismo nos sentimos satisfechos y definitivamente eso impacta positivamente en nuestro bienestar.

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