Los medios de comunicación para el maquetista, hace 20 (o más) años revistas y libros mientras que hoy Internet, deslumbran con lo más granado respecto a procesos de construcción y pintura de maquetas. Técnicas y soluciones exponen las increíbles destrezas de muchos maquetistas en el uso de herramientas y materiales desde distintas partes del mundo. En paralelo, otros más humildes, muestran orgullosos sus maquetas desde una mirada más del ‘maquetista de a pié’ o ‘maquetista promedio’. Para este último, existe mucho mayor presión respecto a que mostrar y que no mostrar. Errores pueden desacreditar las habilidades del susodicho, o peor aún, perder toda credibilidad frente a los colegas. Por supuesto lo mismo también ocurre en persona, sin embargo las posibilidades de interacción que ofrecen las redes sociales permiten comunicarse mucho mas rápido y fluido.

Por lo general, la narrativa de los procesos de armado es de lucha contra la adversidad y lograr el acabado lo mejor posible (cuando la maqueta es mala) o de lograr los objetivos con gran facilidad (cuando es buena). Sin embargo, un elemento casi siempre ausente de esta narrativa, son los errores. Me es imposible creer que casi no exista maquetista en Internet que se haya equivocado y que todo maquetista es un exiguo experto de todo lo necesario para armar y pintar a la perfección. La historia la escriben los vencedores, dice uno de los paradigmas de la filosofía de la historia, siendo en este caso el maquetista que se presenta como el héroe que subyuga el plástico.

Ahora bien, esta imagen es intimidante para maquetistas menos experimentados, que usualmente no se atreven a mostrar su trabajo, y se conforman con observar y comentar lo que otros muestran.  La motivación para escribir esto es justamente un problema que me tomó semanas en resolver, cuya causa fué un error de interpretación, con una maqueta (que se supone es la mejor representación) de un MiG 15 en escala 1/72 de Eduard. Por esta razón comencé a armarla confiado que se ensamblaría casi por su cuenta. Una vez terminada la cabina (un agrado de detallar) era el momento ensamblar las dos mitades del fuselaje. Sin embargo, me resultó imposible de alinear y hacer calzar. Verifiqué muchas veces en las instrucciones si había cometido y algún error pero no lo pude encontrar. Sabía que el fotograbado del panel de instrumentos no calzaba como debería y esto produce un desajuste. Sin embargo no pensé que era grave. Por supuesto no encontré respuesta en Internet o revistas que documentan el proceso de armado. Distintos maquetistas posicionaron el panel de control mas adelante o mas atrás Tuve que improvisar y correr el riesgo de empeorar la situación (cosa que hice).

‘Solución’

Luego de pasar algunas horas diagnosticando decidí ir por cirugía mayor. Las piezas llevaban semanas pegadas y no hubo posibilidad de separarlas. El resultado lo pueden ver en las fotos que ilustran esta columna. Luego de cortar la cabina, pozo de tren delantero y toma de aire en no menos de 4 piezas, logré hacer calzar todo.

Actualmente, el paciente se recupera satisfactoriamente, aunque tiene secuelas irreparables. La toma de aire no calza perfectamente con la nariz por lo que tiene un forado que no existe en el avión real y que por la ubicación es muy difícil de enmasillar. Luego de varios días, viendo las fotos me doy cuenta que el problema era el fotograbado del panel. Mi interpretación de las instrucciones me llevo a pegarlo muy atrás, en la pared delantera. Además, la pared parece ser muy alta. Eso produjo que toda la cabina se alineara en un ángulo equivocado.

A pesar de esto, tomé medidas e intenté ‘arreglar’ una maqueta que potencialmente se hubiese ido al purgatorio (esa categoría misteriosa de ‘trabajos a medio camino’) o derechamente al basurero después de no haberme atrevido a probar una solución. Sé que quedó lejos de la perfección, pero aprendí la lección para el próximo MiG 15 que arme en el futuro y recordé algunas de las premisas del maquetismo:

  • Siempre prueben ensamblar las piezas sin pegamento. Sin importar que tan buena sea la maqueta.
  • No confíen ciegamente en las instrucciones. Siempre hay errores en ellas.
  • Para referencias, mejor basarse en la fuente original: Busquen fotos del sujeto real y no maquetas.

Mi idea con esta columna es mostrar que es muy fácil cometer errores y los procesos de armado no son directos y mágicos como se ve en revistas e Internet. Sé que pude haberlo hecho mejor y no me siento avergonzado de haber tomado una decisión equivocada. Todo error en el maquetismo tiene soluciones más o menos satisfactorias, excepto que se derrita una maqueta por acción del calor o un producto químico. Como dice el dicho ‘echando a perder se aprende’. Y por supuesto, todo el mundo comete errores (algunos más que otros sin duda…).

¿Cuántos de ustedes han dejado maquetas sin terminar por errores que parecen imposibles de resolver?

¿Cómo los han logrado solucionar?

Finalmente, luego de pintura y un poco de de ensuciado, el MiG no está resultando tan mal después de todo. Faltan algunos detalles y lo consideraré listo.

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