Estimados amigos y lectores, hoy tenemos el honor de entrevistar a uno de los autores latinoamericamos más conocidos en el mundo: Santiago Rivas. Conversamos un poco de todo, incluyendo su visión respecto a su libro Latin American Mirages, recientemente revisado en el Blog. Fotografías cortesía de Santiago Rivas Photo and Press.

Cuéntanos un poco acerca de tus inicios ¿De donde proviene la afición por la aviación?

En realidad, no se exactamente cómo fue que nació mi pasión por la aviación, aunque ya desde mis 11 ó 12 años me gustaba el tema. En su mayor parte se la debo a mi abuelo materno, que aunque había sido Capitán de Navío en la Armada Argentina y submarinista, tenía un especial interés por la aviación y varios de sus amigos eran ex aviadores navales, por lo que era muy común que hablemos del tema. Además, cuando tenía 12 años me dio para que leyera el libro Comando de Combate, de Frederick Sherman, sobre las operaciones de los portaaviones estadounidenses en la Guerra del Pacífico, lo cual me llevó a que me interese mucho por la aviación naval. En los años siguientes la aviación se volvió para mí una pasión, pero a la vez me gustaba la historia, escribir y la fotografía. Como no podía pagar mi curso de piloto y entrar en las Fuerzas Armadas tampoco lo veía viable (ya en los años noventa se veía claramente la decadencia que vivían las fuerzas), me decidí a estudiar periodismo y a la vez intentar escribir sobre este tema que tanto me gustaba, de manera de reunir todas las cosas que me gustaban.

A los 13 años empecé a hacer mis primeros escritos del tema, aunque eran muy malos, escritos a mano y con dibujos, algunos de los cuales todavía conservo. Luego, a los quince años empecé a tomar fotos de aviones con mi primera cámara, una Konica muy básica, que hoy todavía guardo de recuerdo.

¿Cuándo te diste cuenta que podías dedicarte profesionalmente a escribir sobre aviación?

En 1995, cuando tenía 18 años, empecé a colaborar en el Museo Nacional de Aeronáutica, en Buenos Aires y allí empecé a conocer a muchos de los que ya escribían y publicaban fotos localmente. Dos años después, estando en el museo, conocí a Cees-Jan van der Ende, fotógrafo holandés que hoy es uno de los más destacados en el mundo y que en ese entonces visitaba América Latina por primera vez. En esa oportunidad le di algunas fotos que había tomado con mi vieja Konica y que el envió para que se publicaran en agosto de 1997 en Air Forces Monthly y fueron las primeras que publiqué. En ese mes también hice mi primer vuelo con la Fuerza Aérea Argentina y empecé a enfocarme en tratar de publicar mis trabajos en los medios locales, en ese entonces en las revistas Alas y Pista 18. Sin embargo, lo veía más bien como un hobby, ya que casi nadie podía dedicarse full time al periodismo aeronáutico. Mi idea era poder hacer periodismo de otra cosa más rentable y dejar esto como un hobby.

Entre 1998 y 1999 empecé a publicar en la revista Alas cada vez más seguido y en 1999 con un amigo decidimos intentar a publicar en el exterior, empezando a enviar cartas a varias revistas. En ese entonces, nos abrieron las puertas varias de ellas, especialmente la brasileña Força Aérea, la española Fuerza Aérea, Air Forces Monthly y Tecnología Militar. Para esa época, lo máximo era publicar en World Air Power Journal, en donde casi nadie de América Latina había logrado llegar. Sin embargo, a comienzos de 2000 logramos publicar un artículo en Wings of Fame, que era la publicación hermana, dedicada a la historia, y a mitad de ese año, junto a CJ van der Ende, publicamos un reportaje en World Air Power.

Mientras tanto, a mediados del año 2000 me ofrecieron entrar como director de la revista Alas e inmediatamente acepté, aunque no tenía ninguna experiencia en un cargo con tanta responsabilidad. Fue un trabajo muy difícil, porque la editorial estaba muy complicada financieramente y el ambiente de trabajo era bastante malo, pero me sirvió para ganar muchísima experiencia. El 30 de abril de 2001 finalmente la editorial quebró y de un día para el otro nos despidieron a todos, mientras Argentina vivía una terrible crisis económica. En ese entonces, teniendo mucho tiempo libre mientras buscaba trabajo, me dediqué a escribir todo lo que podía y en 2002, cuando Argentina devaluó su moneda, escribir para medios extranjeros se volvió rentable, por lo que junto a quien en ese entonces era mi socio, nos dedicamos a ofrecer nuestros artículos a todas las revistas que encontramos, llegando a publicar en todos los continentes.

Poco a poco fuimos creciendo y nos dimos cuenta de que, manejándolo bien, el negocio podía ser rentable y de a poco fui dejando de lado la idea de que esto sea un hobby y pase a ser mi trabajo al cual le dedico casi todo mi tiempo (además soy editor de dos revistas agrícolas, pero lo hago más bien para diversificar, ya que hoy el 75% de mi negocio está en el área aeronáutica y defensa).

¿Qué tan difícil crees que ha sido forjar una carrera exitosa en tu disciplina?

Como un poco expliqué más arriba, fue bastante difícil. Primero que todo, porque nadie cree que uno pueda vivir de esto y en eso el principal problema está cuando tampoco tu familia cree que estés tomando la decisión correcta, por lo que hay mucha presión. Creo que en cierta medida a mí me benefició el hecho de haber estado más de dos años sin un trabajo estable en otros rubros del periodismo, lo que me dio mucho tiempo para dedicarme a fortalecer mi experiencia en la aviación, a escribir mucho y armar un gran archivo de material y fotos. En esos años, aunque no tenía muchos pedidos de artículos, le dedicaba entre 8 y 10 horas diarias a escribir, produciendo un promedio de un reportaje histórico por semana, muchos de los cuales sigo vendiendo al día de hoy, a casi 15 años de haberlos escrito.

También el ambiente del sector a veces es difícil, ya que, si bien en general hay cierta camaradería, también hay muchos que buscan impedir el progreso de cualquier otro, especialmente eso lo veo en los más viejos y que ya estaban durmiendo sobre sus logros alcanzados tiempo antes. Fue bastante difícil abrirme paso entre mucha gente que no compartía el material y buscaba por todos los medios impedir el trabajo de los demás, pero si uno tiene la determinación de hacer las cosas, lo que impidan los demás nunca tiene mucho éxito.

También complica las cosas el hecho de vivir en una región en donde las Fuerzas Armadas tienen poco presupuesto y a veces lo que uno quiere hacer se vuelve difícil o imposible porque las fuerzas, por más predisposición que tengan, no tienen los medios. Por ejemplo pasa mucho con las producciones de fotos en vuelo. A veces el vuelo está autorizado, pero no tienen el combustible para salir a volar.

¿Cuáles son los medios con los que constantemente colaboras?

Actualmente trabajo como editor de la revista Vortexx en Combate, además de ser corresponsal para las revistas brasileñas Forças de Defesa, Força Aérea y Asas, de Perú Defensa, la revista colombiana Aero ERMO, de la japonesa J-Wings, la italiana Rivista Aeronáutica, las francesas Air Combat, Air Magazine, Aero Journal y Trucks & Tanks, la británica Warships, Revista Aérea, el Grupo Editorial Mönch para sus revistas Tecnología Militar, Naval Forces y Military Technology y la agencia polaca Altair, que tiene, entre otras, las revistas Raport y Skrzydlata Polska.

Además soy colaborador de las revistas alemanas Flug Revue, Klassiker der Luftfahrt y Flieger Revue, la Italia Aerei, las francesas Le fana de l’aviation y Los! (revista de temas navales), la holandesa Scramble, las revistas inglesas Combat Aircraft, Air Forces Monthly, Aeroplane, Air International, Aviation News, The Aviation Historian y Aviation Classics, las estadounidenses Small Air Forces Observer y Logbook, la brasileña Flap y la neozelandesa Cleared Hot.

¿Cuántos libros has escrito?

En total publiqué trece, seis de ellos son monografías editadas en Argentina por Jorge Núñez Padín, de las cuales hice cuatro en coautoría. Ellas son: Aviones Junkers en Argentina, Bell UH-1 en Argentina, FMA IA-58 Pucará, IAI M5 Dagger/ Finger en Argentina. Las que hice solo fueron Northrop F-5 en América Latina y F-16 en América Latina.

Luego, en 2007 publiqué en Brasil un libro sobre la Guerra Aérea en Malvinas, editado por C&R Editorial (editora de la revista Asas) y una versión del mismo se publicó en Francia en 2008, por TMA Editions. TMA además publicó mi libro sobre La Aviación Brasileña en la 2 Guerra Mundial.

Además, está el libro Latin American Mirages, publicado en 2010 por Harpia Publishing.

Sobre temas terrestres, junto a Juan Carlos Cicalesi publicamos con la editora alemana Tankograd, una monografía sobre el tanque TAM y otra sobre el equipamiento del Ejército Argentino y su organización.

Sin dudas, para mí mi trabajo más importante fue Wings of the Malvinas, publicado en 2012 por Crecy Publishing de Inglaterra, sobre la aviación argentina en Malvinas.

¿Cuáles son tus temáticas favoritas? ¿Hay alguna sobre la que te desagrade escribir?

En general me gustan más los temas aeronáuticos que los de defensa, aunque escribo de todos. No hay ninguno que me desagrade, pero a veces debo escribir artículos sobre temas que son pesados, como sobre equipamiento electrónico, por ejemplo.

Imagino que a lo largo de tu carrera has podido conocer muchas personalidades (muchas veces anónimas) de la historia de la aviación, además de ver en persona una gran cantidad de aeronaves. Cuéntanos alguna experiencia que haya sido particularmente especial para ti.

Si, he conocido a muchos personajes que realmente he admirado y, en general, son poco conocidos o anónimos. En Argentina he tenido la oportunidad de conocer a una enorme cantidad de veteranos de Malvinas, a los cuales admiro mucho y que tienen historias increíbles. He entrevistado a muchos de ellos y con algunos mantengo una amistad. También he conocido a veteranos británicos y es súper interesante conocer la historia desde el otro lado. Entre ellos, como pilotos, puedo destacar a David Morgan, que fue uno de los más destacados en la guerra y a quien tuve la suerte de visitar en su casa y charlar sobre su experiencia en la guerra. Con los británicos se genera una situación particular, donde hay mucho respeto y se pueden compartir visiones distintas, aunque en las charlas jamás se habla sobre los aspectos políticos del conflicto.

También, entre las personalidades que he conocido, una de las más interesantes fue Eric Brown, uno de los pilotos de pruebas más importantes de la historia, que tiene el récord Guinness de la mayor cantidad de aeronaves distintas piloteadas. Pude conocerlo en Londres en 2012 y charlar un rato largo sobre su experiencia, realmente me hubiera gustado estar mucho más tiempo para hacerle preguntas.

También en 2001 en El Salvador pude conocer a uno de los pilotos que voló en la Guerra de las 100 Horas, contra Honduras, al Coronel Adrián Panameño, el cual casi fue derribado por un Corsair cuando volaba en un DC-3. Pudo aterrizar de panza luego de que su avión fuera acribillado. En ese viaje además conocí a varios pilotos con grandes historias, tanto civiles como militares.

Si bien no nos conocemos personalmente, también mantengo un contacto permanente, gracias a uno de mis últimos trabajos, aún no publicado, con el último piloto vivo de la Fuerza Aérea Revolucionaria de Cuba que participó en las acciones sobre Bahía de Cochinos, Rafael del Pino.

¿De qué forma la situación política, económica y social ha afectado a las publicaciones en temas de defensa en Argentina (o temas de aviación en general)?

En Argentina el principal problema es el de las crisis económicas. Por un lado, porque las Fuerzas Armadas carecen de presupuesto y eso vuelve complicado hacer reportajes y a la vez hay pocas novedades sobre las que escribir. Por otro lado, hoy no hay una publicación aeronáutica local de calidad en aviación militar, por lo que casi todo mi trabajo está orientado al exterior.

¿Crees que hay un mercado lo suficientemente grande en Argentina (y extrapolando a América Latina) para la producción de publicaciones en aviación?

Creo que si. En Argentina, las monografías que edita Jorge Núñez Padín desde hace unos 25 años han sido el primer paso para crear el mercado. En este sentido, creo que en toda la región hay cierta demanda, pero que encuentra con dos problemas graves, que son la escasa edición de publicaciones locales y la casi inexistencia de librerías especializadas, mientras que las librerías grandes no se interesan en comercializar publicaciones de este tipo. A ello se suma que muchas publicaciones, por ser realizadas por entusiastas sin mucha experiencia en el negocio editorial, tienen grandes fallas en su edición, desde la redacción a la edición de las fotos e ilustraciones y la calidad gráfica, lo que las vuelve menos vendibles.

En el caso argentino se contó desde hace mucho con las librerías pertenecientes a las tres Fuerzas Armadas, además de algunos negocios particulares a los que con el tiempo se han sumado algunos kioscos de diarios y revistas que se han interesado en comercializar las publicaciones aeronáuticas. Esto ha servido para acercar a la oferta con la demanda, generando un aumento de las ventas y, como consiguiente, que se hagan más ediciones. El hecho de que se editen muchos libros lleva a que el público esté más expectante de las novedades y se cierra el círculo. Hoy creo que Argentina tiene más del 50% de las librerías especializadas en aviación y defensa de toda América Latina, con muchos países (la mayoría) en donde no hay ninguna. En casi todos, los negocios de modelismo se encargan de importar y comercializar libros, pero en general la oferta es escasa.

Creo que hay que trabajar muy fuerte en el desarrollo de ediciones de alta calidad, la creación de librerías especializadas, con sitios de venta en Internet y uno de los factores fundamentales, es el apoyo de los lectores, que deben ser conscientes de que si el negocio no cierra, no habrá ediciones. Hoy muchos esperan para descargar el libro por Internet y eso atenta contra el negocio, llevando a que los pocos libros que se editan se vuelvan inviables económicamente, condenando la creación de nuevos libros.

En mi caso trato de comprar todo lo que se edita en la región, tanto por interés personal, sino porque creo que es una forma de apoyar a los autores para que sigan escribiendo.

Por diversas razones que no vale la pena discutir, la piratería es un tema que afecta a toda la industria creativa e informativa ¿Personalmente te has visto perjudicado?

Si, me han robado fotos y textos más de una vez, pero la realidad es que creo que es parte del negocio y tenemos que aprender a vivir con eso. Hoy, con la digitalización, es algo que no podemos impedir de ninguna manera. Lo fundamental es que no nos afecte en el negocio en sí, porque eso empieza a volver inviable la realización de nuevos productos. Creo que en ese punto, quienes consumen esto son quienes más deben tener en cuenta que al consumir piratería están aportando para que no se produzcan nuevas publicaciones.

Todo material de referencia en aviación es lectura obligada para maquetistas serios. Y los maquetistas tienden a ser ávidos consumidores de revistas y libros ¿Tienes contacto directo con maquetistas? ¿Cuál es tu relación con ellos?

Tengo muchos amigos maquetistas y casi todos los que estamos en este ámbito fuimos o somos maquetistas. En mi caso lo fui, pero luego dejé de lado el modelismo por falta de tiempo, medios y porque preferí priorizar el periodismo y la investigación. Incluso actualmente tengo unas 30 o 40 maquetas que nunca armé.

Entiendo además que un gran público, especialmente de los libros, es maquetista y que esperan que los libros les sirvan para sus proyectos de maquetas.

Muchas veces los maquetistas somos muy exigentes con publicaciones militares. Especialmente debido a la necesidad de contar con fotografías de detalles minúsculos, planos y dimensiones ¿Qué tanto de tu trabajo se ve influenciado por las necesidad de material de referencia para maquetismo?

Depende de las publicaciones. Por ejemplo, algunas piden que se haga un walkaround y otras se centran más en lo histórico. En general yo me enfoco más en lo histórico y no tanto en los detalles para los maquetistas. Pero igualmente depende de lo que solicite la publicación. En los libros, siempre se agregan perfiles y, como en el caso de Latin American Mirages, las insignias de los escuadrones.

Por otro lado, en algunos casos es fácil conseguir material gráfico para ilustrar detalles y en otros, sobre todo los históricos, se vuelve casi imposible.

¿Tienes planes para visitar eventos internacionales en el futuro próximo? IPMS Scale en Inglaterra quizás…

Si, aunque no de modelismo. Mi próximo viaje será en julio a F-Air Colombia, que hoy se ha posicionado como la segunda feria aeronáutica de América Latina y viene creciendo mucho. De todas maneras, generalmente en mis viajes me enfoco en visitar unidades militares para hacer artículos y no tanto a ferias.

¿Cómo podemos adquirir tus productos?

En América Latina, fuera de Argentina, creo que la mejor opción es a través de Internet, por Amazon o sitios similares o en los sitios de venta de los editores: www.crecy.co.uk, http://www.harpia-publishing.com/, http://www.fuerzasaeronavales.com/, http://www.tankograd.com/cms/website.php.

Latin American Mirages

Gracias a Jaime Capurro, quien tuvo la gentileza de hacerte llegar mi revisión publicada en el blog, pudimos discutir acerca del proceso de investigación para el libro Latin American Mirages. Cuéntanos acerca de las dificultades que enfrentaste al recopilar información de las distintas fuerzas aéreas.

Las dificultades variaron mucho de acuerdo al país. En los casos de Argentina y Brasil, el acceso a la información fue bastante fácil. En todos los casos contamos con colaboradores que nos proveyeron de información desde sus países, mientras que la parte de Perú la escribió Lewis Mejía, desde allí, además de contar con la ayuda de Amaru Tincopa, por lo que la investigación básicamente la hicieron ellos. Los casos más complicados fueron los de Colombia y Venezuela. En el primer caso porque mucha información es de carácter reservado o secreto debido al conflicto interno y ni siquiera los investigadores locales nos pudieron dar una mano importante. Además, la FAC no tiene un archivo histórico ordenado y la información de los años 70 y 80 es muy escasa y casi inexistente. En el caso de Venezuela, pasa algo similar, el gobierno actual es muy poco propenso a dar acceso a los archivos, lo que se suma a que hay muy pocos investigadores de la historia de la aviación militar venezolana y no hay tampoco un archivo histórico de fácil acceso y con información ordenada.

Como sucede en estos casos casi siempre, mucha información apareció una vez editado el libro, principalmente porque hubo investigadores que ofrecieron luego información o fotos. Igualmente, en el caso de estos dos países, esto sucedió con Colombia, pero con Venezuela sigue siendo muy poca la información disponible anterior a 1995.

A pesar de mi crítica, creo que el libro es de aquellos volúmenes para atesorar en la biblioteca, además de ser excelente material de referencia general para el publico internacional. Sin embargo ¿Hay algo que hubieses hecho distinto? ¿Material o información extra que te hubiese gustado agregar?

No se si lo hubiese hecho distinto, aunque hay cuestiones de edición que dependen del criterio del editor. En mi caso habría usado más fotos y por falta de espacio se suprimió un capítulo introductorio con la historia de los modelos tratados. En estos libros el espacio siempre es el punto más complicado, ya que generalmente hay material de sobra.

También pasa que a veces sobra material de un capítulo y falta en otros, debido a la disponibilidad o al acceso que se puede tener, por eso, como indicaste en tu crítica del libro, la parte de Argentina es mucho más larga en cuanto a texto. Esto se dio principalmente al gran acceso que tuvimos a veteranos de Malvinas, mientras que en el caso de Colombia no es posible contar con relatos, por cuestiones de seguridad, y en Venezuela pasa algo parecido en cierta forma. Sí pudimos tener acceso a pilotos en Ecuador, con el conflicto del Cenepa.

¿Qué nuevos proyectos de investigación tienes en carpeta?

Actualmente estoy trabajando en varios, el próximo que debería salir es el libro sobre los Aviones del Eje en América Latina, en conjunto con Amaru Tincopa, de Perú, el cual será editado por Crecy Publishing antes de fin de año. El libro tratará sobre todos los aviones alemanes e italianos de la 2º Guerra Mundial que sirvieron o visitaron América Latina.

Este libro es parte de una serie que comenzamos con Wings of the Malvinas y que debería ir cubriendo de a poco a la aviación latinoamericana, aunque todavía no tenemos todos los títulos definidos ni las fechas de salida de los demás.

También estoy terminando un libro sobre las acciones de Bahía de Cochinos, en Cuba en 1961, que deberá publicar Helion Publishing en Inglaterra en 2016 y la misma editorial tiene previsto lanzar ese año una versión ampliada y en inglés de mi libro sobre la aviación brasileña en la 2º Guerra Mundial.

Si deseas, puedes escribir algunas palabras a los lectores del blog

Creo que si bien estamos más habituados a conocer sobre la aviación en Estados Unidos y Europa, nuestra región latinoamericana tiene una historia muy rica en la parte aeronáutica y una actualidad también interesante, que vale la pena conocer. Creo que es importante además rescatar esta historia antes de que se pierda definitivamente, algo que ya ha pasado en algunos países, en donde no han quedado archivos y quienes protagonizaron muchos hechos ya han muerto. Para eso es fundamental apoyarnos entre todos los que investigamos, los entusiastas, maquetistas, editores, etc., para poder contar con material que nos sirva a todos.

Un aspecto que genera un poco de decepción a veces es ver que en Europa hay más interés por conocer la aviación latinoamericana que en la propia América Latina. Por eso la mitad de mis libros y los más grandes fueron publicados en Europa.

Creo que, como dije un poco más arriba, en la región falta crear el mercado, editando más libros, generando herramientas de comercialización (librerías, sitios web) y que los lectores apoyen la producción local para que así se puedan seguir editando libros. Los autores deben también tomar en cuenta cómo trabajan las grandes editoriales, en cuanto a redacción, edición, diseño, etc. Muchas veces veo que algunos autores, con el afán de mantener el secretismo de lo que están haciendo, no dejan que nadie revise sus manuscritos y luego los libros se editan con grandes errores, tanto sintácticos o gramaticales, como de edición, corrección o de información. En ese sentido, trato de trabajar todo lo que puedo en colaboración con otros autores o investigadores, intercambiando información.

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