Aunque la fotografía que ilustra esta entrada parece no tener relación con el título, refleja perfectamente una situación que viví durante las últimas semanas. Hace poco, fuí al oculista a chequear mi visión. Es algo que he hecho durante los últimos 20 años con regularidad. Por primera vez en varios años, tuve cambios en la graduación de mis lentes. Como siempre ocurre con lentes nuevos, durante los primeros días se sienten extraños. Luego, la sensación desapareció pero comencé a sentir mis ojos cada vez más agotados. Durante todo este tiempo estuve trabajando en el T-90 (Zvezda, 1/35). Unos días atrás, y luego de terminar la maqueta, me decidí a sacar unas fotos de prueba antes de sacar las finales (las que serán parte de este blog en un futuro próximo). Mientras tanto, mi visión se comenzó a deteriorar cada vez más.

Preocupado, me di cuenta que habían dos posibilidades: El problema eran mis lentes o mis ojos. Lo primero fue volver a la óptica. Luego de algunas mediciones determinaron que los cristales tenían la correcta graduación. Al escuchar esto me comencé a preocupar. Chequeando los lentes por segunda y tercera vez, los ‘especialistas’ determinaron que el problema no eran mis ojos, sino que la curvatura de los cristales no estaba bien centrada en mis lentes de marcos grandes (o ‘de pasta’).

¿La razón de la fotografía de portada? Ahora que volví a utilizar mis lentes antiguos me doy cuenta del problema. Según yo, esa fotografía estaba bien nítida. Con los lentes que uso ahora, me doy cuenta que lo no está. Y ahora tengo que esperar hasta tener mis lentes nuevos corregidos para asegurarme que veo las cosas correctamente.

Mi punto con esto es la importancia de los chequeos de salud y como estos pueden afectar nuestro bienestar general. Visión y pulso son dos de los elementos más importantes para poder armar y pintar una maqueta, pero nuestro pasatiempo induce a muchas prácticas poco saludables:

  • Uso de pinturas, pegamentos y productos químicos con poca ventilación y/o sin protección.
  • Polvo de resina y sus potenciales efectos nocivos.
  • Reacciones alérgicas a estos productos.
  • Sedentarismo (paciencia y estar sentado por horas es requisito fundamental del maquetismo).
  • Heridas por mal uso de herramientas filosas.

Ya muchos nos han advertido al respecto, pero la naturaleza porfiada nos hace no tomar conciencia hasta que algo serio ocurre. En mi caso, fue el susto a tener un problema a la vista y no hacerle caso hasta que comenzó a afectar mi trabajo y pasatiempo. Por estos días me lo voy a tomar con más calma hasta que mis nuevos lentes estén listos. Y las fotos del T-90 esperaran hasta estar seguro de su calidad.

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