Creo que a todos nos gustan las revisiones de cajas, y mientras más detalladas, mejor. Los maquetistas por lo general buscamos armar buenas maquetas en términos de calce, detalle y exactitud (excepto algunos masoquistas, pero no hay que juzgar…). Luego de la publicación de la revisión del Mirage III de RV Aircraft, me llamó la atención un fenómeno particular que viene ocurriendo desde hace ya bastante tiempo.

Las revisiones publicadas en distintos medios tienen cada vez más poder sobre la decisión de compra de los maquetistas. Esto las convierte en elementos peligrosos. Recuerdo hace algunos años, cuando el afamado sitio Perth Military Modeling Site solía publicar revisiones muy exhaustivas de casi todas las novedades de blindados. En algún momento, su creador escribió en su Blog sobre la presión por parte de fabricantes y personajes influyentes para ‘bajarle el tono’ a sus rigurosas revisiones. Por supuesto que no cedió, pero de a poco fue perdiendo interés hasta llegar al punto de solo publicar revisiones muy esporádicamente. En el otro extremo del espectro, tenemos sitios como Cybermodeler, auspiciado por un distribuidor norteamericano (MRC), donde es imposible obtener una opinión objetiva en una revisión de maquetas Academy, entre otros.

Una proporción del público pide revisiones al estilo coliseo romano: no hay maqueta que salga viva a no ser que el Cesar decida lo contrario. Algunos de estos, aunque pocos, tienen mucho poder en el ambiente. Por lo general son cercanos a algunos productores y colaboran en sus proyectos. Sus intereses no siempre van de la mano con conseguir un bien superior al beneficio personal. Otros, tienen miradas mucho más rigurosas y aportan sabiduría generosamente, algunas veces sin dares cuenta del potencial daño que hacen.

Cuando alguien califica una maqueta de mala, aunque esto sea 100% justificado, influye sobre la opinión de otros maquetistas menos informados. Esto no es necesariamente malo, y se agradece su aporte, pero debe ser realizado con responsabilidad. El primer comentario que surge como consecuencia de esto es casi siempre del tipo ‘como tan idiota el productor, siendo tan fácil leer la revista o el libro X o ver en el museo que la rueda tiene tal forma’, ‘este error es imperdonable’, ‘para armar la maqueta a un nivel decente necesita demasiado trabajo’. Un juicio de este tipo asume que el productor no tiene idea del tema o que no utilizo las referencias que debería haber utilizado.

Sin ser una defensa de los productores y sus decisiones, pero muchos olvidan que:

  • Tanto maquetistas como productores son personas y tienen distintas visiones respecto a cómo una maqueta es conceptualizada. En especial en productores pequeños. No olviden que una maqueta es una interpretación reducida de un objeto complejo, y una reproducción 100% exacta es imposible en plástico/resina/metal, por lo que la interpretación no es única.
  • Existe una infinidad de referencias y si un productor decidió modelar las piezas de cierta forma es por alguna razón. Puede ser un error, puede ser por economía o porque simplemente es imposible reproducir (en plástico) ciertas formas y detalles. O quizás es un error intencional, que busca maximizar el beneficio de la inversión al utilizar las piezas para varias versiones.

Un concepto que puede ayudar a entender esto es la idea de ‘maqueta genérica’. Por lo general, cuando un maquetista cuestiona la exactitud de una maqueta (no me refiero en problemas estructurales como calce y formas erróneas), lo hace en función a ciertas referencias. La crítica por lo tanto queda contextualizada bajo el avión en el museo X o las fotos del libro Y. Es posible que el productor se haya basado en otras referencias. Esto puede llevar a claras inconsistencias. El concepto de maqueta genérica consiste en la reproducción de un sujeto libre de particularidades. Con esto me refiero a que algunas maquetas se enfocan en representar las generalidades de un objeto, y no los específicos que a veces aparatos individuales presentan. Recuerden que el maquetismo de no-ficción representa maquinas muchas veces reparadas en combate, otras veces canibalizadas y reparadas con piezas de distintas versiones mezcladas. También existen modificaciones locales que no siempre siguen los ‘estándares’. Aun mas, restauraciones en museos están limitadas al conocimiento de los restauradores, recursos y disponibilidad de piezas originales.

En resumen, el revisor tiene una gran responsabilidad al evaluar una nueva caja. Sin conocimientos ni evidencia, creo que es mejor no emitir juicios precipitados ni repetir lo que es evidente para el resto. Mi punto es que una buena revisión debería considerar estos aspectos, y aclarar si una maqueta se evalúa en función a un objeto genérico (las características más comunes de una versión) o a una referencia específica (objeto contextualizado en un lugar y tiempo específico). Si un revisor se considera a sí mismo riguroso, lo mínimo que debería mencionar en su revisión son las fuentes e información utilizadas para dar su crítica. Si a ustedes les gustan llevar el detalle al extremo, un ideal de revisión debería contener todos estos elementos e ir mas allá de verificar si la maqueta calza bien (aspecto también muy importante).

En lo personal, me gusta un poco de todo pero sin caer en excesos. Una maqueta balanceada no debería tener errores garrafales de forma y los detalles ser lo suficientemente nítidos para la escala. Además, me gusta que el plástico tenga buena calidad y que tenga buen calce. No pido mucho ¿Cierto?

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