Es claro para los maquetistas alrededor del mundo que hay algo especial en Tamiya. Sus maquetas y materiales no dejan indiferente a nadie, y el logo de las dos estrellas es sinónimo de maquetismo. En la actualidad, algunos fabricantes nuevos se han puesto como objetivo convertirse en el nuevo Tamiya. Aunque es un objetivo encomiable, no basta con lanzar muchas maquetas con cajas bonitas y etiquetarlas como parte de una serie. Lo que hace Tamiya ser lo que es, son sus 70 años de experiencia y una filosofía de funcionamiento que corresponde con el de una corporación japonesa (kabushiki kaisha).

Para contextualizar, una corporación japonesa es una mezcla de tradición e innovación, cuyo objetivo es no solo satisfacer las necesidades de clientes y empleados, si no alcanzar una inmersión total en sus vidas. Por ejemplo Suntory es una de las corporaciones a cargo de bebestibles alcohólicos y Mitsubishi la de maquinaria pesada. La gran diferencia con una corporación occidental, es el grado de fidelidad que estas alcanzan en la sociedad, donde el sueño de muchos es trabajar y hacer carrera en estas (muchas veces igual que sus padres y abuelos). Es reconocido que este tipo de lealtad y devoción es herencia de la sociedad medieval japonesa y su tradición guerrera.

Parte de este éxito se debe a las extensas campañas de fidelización, muchas veces con tintes nacionalistas tradicionales japoneses. Los japoneses son muy orgullosos de sus tradiciones y de su nación, y las mismas ideas de fidelidad las aplican a sus productos. El detalle de las instrucciones y el cuidado en presentar la información no tiene igual. La inclusión de ilustraciones adicionales y detalles históricos y el desarrollo de una imagen prístina, son característicos de las marcas japonesas. Nada de cartón de mala calidad en el embalaje ni instrucciones con errores. Al contrario, elegantes boxarts, muchas veces trabajo de ilustradores de renombre, han inspirado a varias generaciones de maquetistas,  además de catálogos que han presentado trabajos de maquetistas estrellas japoneses e internacionales como Verlinden. Y no se olviden de la producción de libros de referencias para algunos de sus temas mas populares.

Otro aspecto importante a considerar, es el origen de Tamiya enraizado en la ciudad de Shizuoka en 1946. ¿Qué tiene de importante esta ciudad? Shizuoka se ubica en la zona tradicionalmente maderera y Tamiya era originalmente un aserradero que hacía en paralelo juguetes de madera. Aunque parezca un dato anecdótico, en el año 1955 en Shizuoka se establece una ‘cooperativa de productores de materiales para maquetas a escala’ y en 1960 se produce la primera maqueta plástica en la región (por supuesto de Tamiya). Otros fabricantes de maquetas de madera y plástico establecidos en Shizuoka son Hasegawa, Fujimi, Aoshima, Asuka y Bandai. No es coincidencia que exista un museo al maquetismo en Shizuoka y que Tamiya tenga su propio museo en sus cuarteles generales de Shizuoka.

Volviendo a la idea de una corporación dedicada al maquetismo, Tamiya es el único fabricante con el que es posible no solo adquirir una maqueta, si no ensamblarla, pintarla y ensuciarla (la única excepción hoy es Airfix + Humbrol, pero desde recientemente ambas forman parte del mismo conglomerado ‘Hornby’. Antes de esto, Airfix produjo sus propias pinturas solo esporádicamente. Academy también tuvo un intento tímido). En términos de maquetas, Tamiya tiene el catalogo más variado en temáticas y escalas (siendo ciencia ficción y trenes las ausencias más destacadas). Respecto a materiales, desde pegamento en distintas variedades, lijas, pinceles, cortantes, pinzas, y todas las herramientas posiblemente necesarias. Las pinturas, tanto lacas como acrílicas son de la más alta calidad, a lo que se suma productos básicos para ensuciado, además de pinceles y aerógrafos.

A pesar de la impresionante historia de Tamiya, no todo es perfecto. Muchos critican la falta de lanzamientos más innovativos o que sus maquetas carecen de detalles finos o de fotograbados (y otros complementos que los productores chinos han popularizado). Sin ser abogado del diablo, para bien o para mal Tamiya solo sigue siendo fiel a su propia filosofía. Y esta es una característica clave de las corporaciones japonesas: su resistencia al cambio. Es muy posible que Tamiya no lanzará maquetas de los prototipos más modernos o de temas peculiares, pero si quieren un buen Zero, Mosquito o Sherman Easy Eight, no duden en confiar en Tamiya. No esperen encontrar resinas ni fotograbados en sus cajas, pero sus maquetas se ensamblan a la perfección. Las corporaciones japonesas entienden hoy como innovación a los pequeños avances. ¿Para qué cambiar algo que funciona bien?

A pesar de la decepción que Tamiya produce en muchos maquetistas, no olviden que (solo una corta lista entre una gran cantidad de logros no solo en el maquetismo, sino que en radio controlados y Mini 4wd):

  • Popularizó la escala 1/35 (el mito urbano dice que la primera maqueta plástica fue un Panther motorizado que se hizo en un tamaño fijo. Una vez listo, se descubrió que la maqueta era 35 veces más pequeña que un Panther real). Ningún otro fabricante tiene casi 350 productos disponibles en la escala.
  • Los F-4, F-14 y F-15 en 1/32 revolucionaron el mercado en una época cuando nadie se fijaba en las escalas grandes e inspiraron la tendencia actual.
  • Tamiya es donante del museo de tanques de Bovington, donde uno de sus salones se llama ‘Tamiya hall’ y ayudó a restaurar unos de sus Tigers.
  • Aunque Tamiya no revolucionará el mercado con temas innovadores, por ejemplo, cuando nadie pensaba en camiones pesados en 1/35, lanzó el Dragon Wagon y Famo con trailer la década pasada. No hay que descartar la posibilidad de lanzamientos influyentes en el futuro…
  • Sin necesidad de ser hoy las maquetas más detalladas del mercado (aunque en muchos casos lo son), Tamiya es fiel a su filosofía de un armado sencillo, impecable ingeniería y maquetas que calzan casi a la perfección (al menos maquetas desde los 90s en adelante). Imposible no divertirse ensamblando e ideal para los mas novatos.
  • De nuevo, pequeñas innovaciones. Por ejemplo las ruedas del Mosquito en 1/32…
  • El primer fabricante en editar una revista con distribución global: Tamiya Model Magazine.
  • El primer fabricante con tiendas boutique (Tamiya Plamodel Factory) en Tokio, Yokohama y Seúl. En estas hay espacio para que los maquetistas trabajen en sus proyectos gratuitamente.
  • A pesar del fiasco con el F-16 en 1/72 (lanzándolo sin armamento ni pilones), aprendió la lección: Actualizó la caja y en el caso del último Panther D, puso a disposición una serie de aftermarkets a la venta a precios muy competitivos.
  • Hablando de precios, existe la idea que Tamiya es excesivamente caro, sin embargo los precios de sus últimos lanzamientos en 1/35 y 1/32 (especialmente el nuevo Sherman easy eight) son incluso más bajos que algunos de los nuevos fabricantes chinos. El sobreprecio se debe a los malos convenios de importación en muchos países, donde muchos se aprovechan de cobrar excesivamente solo por la marca.
  • Ha auspiciado equipos en competencias automovilistas como Paris-Dakar, Formula 1 y campeonatos de turismos en Japón.
  • Su línea de autos a escala es una de las más completas y de mejor calidad en el mercado.

Hoy día varios usan despectivamente el término ‘Tamiya boy’ o ‘Tamiya lover’, pero es imposible no reconocer la influencia de este fabricante al maquetismo y su mística como marca. Cuando otros fabricantes se ponen como meta lograr lo que Tamiya ha logrado, quizás solo comparable al caso de Bandai en ciencia ficción y a la devoción inglesa por Airfix, aplaudo su ambición y apoyo completamente sus objetivos. Ojala el maquetismo del futuro tenga más Tamiyas en otras partes del mundo.

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