Como ya debe estar muy claro, el ensuciado (o weathering) ha llegado para quedarse. De la misma forma que las técnicas modernas de pintado de maquetas (luces y sombras basadas en distintos paradigmas), el ensuciado se ha convertido en una etapa mas y se encuentra ya internalizada en el proceso de pintado. Gamas extremadamente amplias de productos son ofrecidos por fabricantes alrededor del mundo y casi no hay excusas para no ‘representar’ en forma ‘real’ las condiciones operativas de los objetos representados en plástico. El ensuciado de maquetas, como proceso de pintado, ha permitido avanzar la disciplina a niveles de realismo nunca antes pensado. Hoy no hace falta ser un maquetista de renombre para lograr un buen nivel de acabado simulando una infinidad de efectos.

Esto ha conllevado a grandes cambios en lo que entendemos significa una maqueta a escala. Con esto me refiero a que ya no basta con cortar y pegar piezas plásticas y pintar con los colores de las instrucciones. Para pintar un Sherman en verde oliva aplicamos no menos de 10 colores distintos. ¿No me creen?

  1. Imprimante gris
  2. Blanco
  3. Negro
  4. Gris
  5. Verde oliva base
  6. Tonos claros de verde para marcar sobrerelieves (antiguamente conocido como pincel seco).
  7. Al menos un color como filtro
  8. Al menos un color para lavado
  9. Al menos tres o cuatro colores para filtros puntuales con oleos (también conocido como técnica de los puntitos).

Y recién las pinturas aplicadas desde acá comienzan a contar como parte del ensuciado:

  1. Tierra seca en al menos dos o tres tonos.
  2. Barro/tierra húmeda.
  3. Al menos dos o tres colores para oxidos y desconchones.
  4. Desconchones adicionales en tono metalizado.
  5. Colores para simular aceite, combustible y grasa.

Creo que ya voy en mas o menos 20 colores… Mi punto es que no hay nada de malo en esto, y creo que es tan correcto como pintar un Sherman con su verde oliva base y ya está. Mientras que las maqueta pintadas y ensuciadas con 20 colores distintos logran un mayor impacto visual (siempre que las técnicas hayan sido bien aplicadas), también han conducido a cierto nivel de polarización en las comunidades:

  • Por un lado, los ‘vieja escuela’ que detestan excesos en luces-sombras y ensuciados por considerarlos irreales y exagerados.
  • Por otro lado, los ‘efectistas’ (dígase los que gustan de aplicar efectos) consideran que las maquetas pintadas en el color base plano son irreales y aburridas.

¿Encuentran un punto en común entre las dos miradas? El uso de la palabra ‘irreal’. Estos dos puntos de vistas (y cualquier otro intermedio) no son mas que distintas formas de representar la realidad. Una maquina de cualquier tipo pasa durante su vida operativa por una infinidad de estados: Nuevo y usado reflejan estos dos tipos de maquetismo extremo y las infinitas variaciones de estos. Con esto me refiero a que un F-16 salido recién de fabrica no tendrá ninguna mancha, mientras que después de unos años sirviendo en la fuerza aérea griega se encuentra en muy distintas condiciones. Ninguno de los dos puntos de vistas tiene la verdad absoluta. Y aquí es donde entra en juego la importancia de las referencias.

A pesar de que muchos modelistas han logrando consenso al definir sus estilos (ya sea en uno de los extremos o puntos intermedios), en las comunidades esto no es necesariamente el caso. Existe gran tolerancia respecto a los estilos personales de cada uno, pero a la hora de los concursos es muy común oír (y leer) criticas respecto a estilos de evaluación usados por distintos jurados. Mientras que hay concursos donde los resultados se decantan por maquetas con atractivos resultados visuales independiente del trabajo de ensamblado y detallado, otros no consideran el ensuciado y efectos ‘avanzados’ de pintura como parte de sus minutas de evaluación y se enfocan en la calidad de detalles y veracidad histórica.

Acá es donde creo que aun falta avanzar en el tema respecto a definir y actualizar las identidades de los concursos. Creo que debe haber espacios para premiar habilidades de armador y de pintor, pero esto debería estar mas o menos explícito en las pautas de los concursos. Mas aun, los participantes deben tenerlo claro al momento de participar. ¿Cuántas veces hemos leído criticas del tipo ‘mi maqueta no gana porque al juez no le gusta que las ensucien’ o ‘la maqueta que ganadora tiene tantos efectos que los colores están todos equivocados’?

Esta es la época del ensuciado y esto es algo que muchos han aceptado e internalizado como parte de su maquetismo. Quizás la convivencia en el ambiente del modelismo mejoraría si modelistas y organizaciones aceptan que no existe una única manera de hacer maquetas, y que existen muchos caminos para lograr resultados ‘realistas’ (sea lo que sea que esto signifique). Aunque esto no afecta durante el día a día, a la hora de participar en concursos o eventos donde premios y egos están en juego, las expectativas de participantes y jueces entran en conflicto. Aclarar estos conceptos interna y externamente se hace muy necesario, y quizás es momento de revisar los casos donde las pautas de evaluación que tienen más de 20 años de antigüedad.

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