A muchos nos han llamado la atención una serie de fotografías publicadas recientemente en internet, que muestran parte del proceso de cierre de Verlinden Productions en Estados Unidos. Lo interesante de esto es la publicación y re-publicación de las fotos con la frase ‘el fin de una época’ o sinónimos en muchos idiomas distintos. Sin embargo, estoy seguro que la mayoría de los maquetistas no entiende lo que esta pasando. Aquí, a modo de reflexión reaccionaria, les cuento algunas cosas sobre Verlinden y Verlinden Productions. Estas no están en orden histórico y posiblemente omiten una serie de detalles que desconozco.

verlinden

F. Verlinden es junto con S. Payne uno de los primeros maquetistas famosos del universo modelistico. Así como los idols originales. Verlinden no está muerto, así que no entraremos en más detalles. Sin embargo, este señor belga contribuyó al maquetismo de varias formas.

La primera de ellas es la construcción de maquetas y dioramas ‘ultra’ detalladas, con harto ensuciado y en situaciones dinámicas. De alguna forma, es uno de los impulsores de la escuela ‘camioneta gitana’ o ‘barroco’ en el sentido que todo vehículo siempre está cargado hasta el techo, motores expuestos y computadores al aire en aviones.

Lo interesante es que Verlinden le encontró potencial comercial a su modelismo, por lo que inicialmente comenzó a comercializar fachadas de construcciones y accesorios para dioramas en yeso (tal como los que se encuentran en tiendas de artesanía pero más detallados)  y posteriormente en resina producidos en su casa y comercializados en su tienda de maquetismo en un pueblo perdido de Bélgica.

El asunto es que la idea prendió y se vio extendida al lanzamiento de una serie de libros (Verlinden Way) y el negocio se extendió a la producción de super-detalles (el término ‘superdetails’ aparece impreso en sus empaques originales) en resina y fotograbado, además de figuras. Todo hecho a la Verlinden way. Este es exactamente el mismo modelo de negocio que se le critica hoy a los idols contemporáneos, pero que se admira en el caso de Verlinden (¿doble estándar?).

El negocio creció hasta convertirse en una multinacional con cuarteles generales en Estados Unidos y operaciones en Bélgica. Una serie de disputas comerciales derivadas en demandas hacen que las cosas no sean fáciles (¿familiar?), pero todo avanza bien y nuevamente se extiende a filiales y tienda online.

Finalmente, lo que parece ser el destino de este tipo de negocios: competencia, ideas nuevas y un estancamiento en general hacen que Verlinden Productions pierda terreno en el mercado hasta convertirse en un dinosaurio, sobreviviente de una época dorada gracias a un catálogo extenso y reediciones de moldes cansados.

Hoy la historia llega al fin. ¿El legado? Todo lo que conocemos hoy sobre resinas, fotograbados, dioramas dramáticos, uso de referencias para superdetallar y la idea de ‘reproducir en escala para hacer parecer real’… Básicamente The Verlinden Way vive en el maquetismo contemporáneo.

Los invito a compartir sus opiniones, comentarios, corregir si he escrito alguna barbaridad y si pueden, aporten más información sobre esta noticia en progreso.

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