Muchas veces en nuestras vidas de maquetista hemos escuchado un consejo del tipo: ‘Es bueno comenzar a practicar el modelismo con un kit malo (y barato), así se aprenden todas las técnicas de una’. Incluso, esta idea a veces se extiende a una especie de machismo trasnochado y virilidad de escritorio: ‘hágase hombre y arme un kit de baja calidad’.

Aunque quien guste de kits con mal calce, piezas deformes, problemas de forma o cualquier otro defecto de nacimiento, no les encontrará nada malo, estos kits cuestan caro al pasatiempo. Y no me refiero a que kits de estas características sean necesariamente caros (aunque si los hay).

Cuando un niño o niña se enfrenta a su primer kit, no hay nada más traumatizante que hacerlo con un Airfix añejo de alas dobladas, orugas cortas o donde no es posible unir dos mitades a no ser que se recurra a cirugía mayor. Es posible que este sea un kit barato, pero si el infante o incluso maquetista más adulto no disfruta lo que hace, se aburrirá del hobby y no lo volverá a intentar. Esa es la peor de las primeras impresiones que el modelismo puede dar a un potencial nuevo cultor.

Ahora, si usted es un modelista pelo en pecho que se afeita con sobrantes de fotograbados, seguramente está pensando: ‘Yo aprendí con los bodrios de maquetas que eran las únicas que encontraba en mi barrio’. Si usted es un modelista de los de antaño (con todo respeto y admiración), debe estar pensando ‘En mis tiempos las maquetas plásticas eran un lujo, nosotros las hacíamos de madera y otros materiales. Paren de quejarse…’. Sí, es muy cierto, pero los tiempos cambiaron y los niños(as) y otros potenciales futuros modelistas tienen como opciones otros pasatiempos muchos más placenteros que armar una de esas terribles cajas producidas en países que ya no existen (como Checoslovaquia o Yugoslavia). Y seamos honestos, la mayoría de nosotros elegiríamos armar una maqueta de buena calidad (idealmente Tamiya u otra similar). Los tiempos cambiaron y si el modelismo quiere sobrevivir, es necesario no solo que los fabricantes cambien, sino que también nosotros nos adaptemos y seamos capaces de atraer savia nueva.

El problema es que las maquetas malas no permiten desarrollar las técnicas básicas necesarias, como aplicar la cantidad justa de pegamento para cerrar las dos mitades del fuselaje. Cuando el asunto para los más nuevos se convierte en ‘sobrevivencia’, el armado se enfoca en convertir el plástico en una bola de pegamento hasta que todo se una en una silueta parecida a un avión. Y esto es mucho más crítico cuando el primerizo no tiene asistencia de alguien que sepa cómo resolver el embrollo. Una vez dominado lo primero, es muy fácil continuar aprendiendo la siguiente técnica: enmasillado. Si la maqueta se convirtió en una bola de pegamento, será imposible aplicar técnicas de enmasillado sin tener que reparar todos los problemas anteriores. Y ni pensar en lograr un buen acabado de pintura en una silueta de avión parcialmente derretida en pegamento.

Incluso para los más aventajados, un kit bueno es el mejor remedio para el estrés. Y ojo que no estoy criticando a los que gustan este tipo de kits, solo que en mi caso tengo mi dosis suficiente de estrés en mi trabajo y quiero disfrutar mi pasatiempo con plástico que ofrezca una experiencia placentera (desde mi punto de vista).

Estoy seguro que algunos ya están pensando ‘pero los buenos kits son caros’. Si, a veces, pero solo cuando han sido recientemente lanzados al mercado. Una vez que la emoción inicial pasa, muchos kits bajan de precio. Y hay kits de por si económicos que son muy buenos. Lo de comprar inteligentemente es otro tema, pero creo que se entiende la idea…

En resumen, creo que el ‘comienza por un kit barato y malo’ es el peor de los consejos para alguien que quiere comenzar en este pasatiempo. La mejor escuela para iniciarse es un kit que calce muy bien, con un despiece ‘normal’ e idealmente no muy caro. Con esta base, y dominando las técnicas básicas necesarias para armar kits sencillos, es posible ampliar los horizontes a proyectos más complejos y continuar aprendiendo técnicas más avanzadas hasta llegar a kits que requieren de un amplio abanico de habilidades. Y para los más avanzados, a veces es bueno dejar de acumular cajas y enfocarse en ESA MAQUETA IDEAL que nos quita el sueño.

(Y si usted es de lo que disfruta con modelos de baja calidad, no nos queda más que admirar su paciencia y desearle la mejor de las suertes).

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